Acerca de mí

Entre más se extiende la tecnología, más importante se vuelve lo humano.
Lo que más me gusta de desarrollar tecnología, y en particular software, es su capacidad para escalar e impactar la vida de muchas personas. Pero entre más se extiende la tecnología, más importante se vuelve lo humano.
Soy Ricardo Beltrán, director de Indava, empresa de consultoría y desarrollo tecnológico que fundé en 2008. Estudié Ingeniería Eléctrica en la UNAM y tengo título dual de Maestría en Tecnologías de la Información, otorgado por el ITESM y Carnegie Mellon University.
Además de empresario también he sido profesor, conferencista, creador de comunidades y un sinfín de roles distintos que mi actividad profesional me ha llevado a explorar, en temas tan diversos como atención a discapacitados, educación, servicios legales, marketing y publicidad hasta entretenimiento, finanzas y logística, por mencionar algunos.
Me encuentro en formación como maestro de atención plena (Teacher in training, International Mindfulness Teacher Association), la cual practico y estudio hace unos años y decidí formalizar recientemente.
Me considero un autodidacta, aunque he estudiado mucho acerca de psicología, no soy psicólogo ni terapeuta, ni quiero atribuirme ese papel. Respeto mucho el campo de estudio de la mente humana, desde todos sus puntos de observación, tanto científicos como filosóficos. Creo que puedo aportar algo a ellos a partir de mi conocimiento y experiencia como tecnólogo.
Perspectiva
Una generación entre los dos mundos
Soy parte de la generación X. Crecí antes del internet, antes de los celulares, antes de que la tecnología lo impregnara todo. Recuerdo cómo era el mundo cuando había silencio en las calles, cuando nadie esperaba que respondieras de inmediato, cuando tenías tiempo para aburrirte y cuando lo que hacíamos no quedaba grabado para siempre. También he sido testigo del salto que ha dado la tecnología: su capacidad para acercarnos, salvar vidas, enseñarnos casi todo desde una pantalla.
Agradezco haber nacido antes de ese cambio. Me dio perspectiva para distinguir lo que vale la pena conservar de lo que necesitamos replantear. Por eso siento la responsabilidad de contarlo. No todo ha mejorado, y si no actuamos con intención, podríamos perder más de lo que ganamos.
Hoy veo generaciones creciendo con menos pausas, menos aburrimiento, menos presencia real con quienes las rodean. Aún creo que desde la tecnología también podemos ofrecer alternativas.
El origen
Por qué hago esto
Entre todo lo que soy o he sido, lo que más quiero que sepas es que soy padre de familia, y ha sido el papel más complejo que he tenido. Desde ahí decidí crear este proyecto. No me parecía congruente ser omiso a los problemas que hemos construido.
Este trabajo nació de mi preocupación del efecto que ciertas tecnologías están teniendo en la atención y el bienestar de niñas, niños, adolescentes, y también de los adultos que los acompañan. Nunca fue mi intención original hacer daño al construir tecnología, sino resolver problemas reales y ayudar a las personas a tener más libertad, no menos. Deseo contribuir y ser parte de la solución, no del problema. Y un problema que percibo es que en el futuro hacia el que vamos, los seres humanos aparecemos cada vez menos como protagonistas de nuestra propia historia.
Mi trabajo
¿Cómo puedo ayudarte?
Si diriges una empresa, formas parte de un equipo, o simplemente sientes que te estás quedando sin tiempo, sin foco o sin conexión real con quienes te rodean, estoy aquí para ayudarte. No con reglas ni con culpa, sino con conversaciones, herramientas prácticas y un enfoque humano. Espero poder extender mi trabajo a otros ámbitos como el estrés laboral y la creciente desconexión y la pérdida de propósito que se extiende también a los adultos.
Colabora
¿Cómo puedes ayudarme?
Puedes proponer una charla en tu escuela o lugar de trabajo, o compartir esta página con alguien que pueda hacerlo. Si quieres colaborar como voluntario, o se te ocurre otra forma de sumarte, escríbeme usando este formulario.
Se puede vivir y trabajar de otra forma. Se puede usar la tecnología con intención, y con más presencia, con prácticas tan simples como el sustituir la pregunta de ¿qué más puede hacer esta máquina? con ¿para qué quiero hacer esto con una máquina?
Ricardo Beltrán